La nieta recuperada presentó “Hasta ser Victoria” en la Tupac Amaru y llamó a defender la memoria, organizarse y enfrentar la indiferencia.
El salón “Sebastián Moro” de la organización Tupac Amaru, en Villa Tulumaya, estuvo colmado para recibir a Victoria Montenegro, la nieta restituida número 95. La presentación de su libro “Hasta ser Victoria” fue también un encuentro para hablar de memoria, identidad y militancia en un presente que la dirigente definió como un tiempo de “oscuridad”.
“Siempre pensé este libro como una excusa para que pase esto que está pasando, para que nos podamos encontrar”, dijo Montenegro al comenzar una exposición atravesada por la emoción y el relato de su propia historia.

Victoria nació el 31 de enero de 1976 en la ciudad de Buenos Aires. Es hija de Hilda Ramona Argentina Torres, “Chicha”, y Roque Orlando Montenegro, “Toti”, ambos oriundos de Metán, Salta. Con apenas unos días de vida fue secuestrada junto a sus padres y apropiada por el coronel Herman Antonio Tetzlaff, quien la inscribió como hija propia con otra identidad. Su identidad fue confirmada mediante ADN en el año 2000 y, al año siguiente, se reencontró con su familia.

Durante la presentación, Montenegro recordó la complejidad de ese proceso. Durante 25 años estuvo convencida de que era hija biológica de su apropiador y de que las desapariciones eran una mentira. “Yo odié mucho a las Abuelas, a las Madres, a la política”, recordó. “Me habían criado con tanto odio que yo no podía aceptar mi origen”.
La recuperación de su identidad no fue inmediata. “Yo ya tenía 25 años de decirle ‘papá’ a una persona que para mí era mi papá y a la que además adoraba con mi vida”, contó.

Con el acompañamiento de Abuelas y de su verdadera familia, pudo reconstruir su historia y resignificar la militancia de sus padres: “Pude pasar de la vergüenza que sentí cuando me confirmaron quién era, a tener este orgullo que tengo hoy sobre la militancia de mi padre”.
Montenegro, quien está apoyando la candidatura de Axel Kicillof a presidente, vinculó su historia personal con la construcción colectiva de memoria, verdad y justicia en la Argentina: “no había habido una guerra, había un Estado genocida”, afirmó.

Recordó además que la búsqueda continúa: las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron ya a 140 nietas y nietos, pero todavía quedan más de 300 por encontrar. Para Montenegro, el principal desafío es defender el legado de Madres y Abuelas en un contexto de cuestionamientos a las políticas de derechos humanos.
“Hoy hay una invitación a que no te importe lo que le pasa al que está al lado”, advirtió. Y dejó una de las definiciones que atravesó toda la jornada: “los crueles son horribles, pero los indiferentes pueden ser peores”.
Su convocatoria fue directa: “Lo que nos parece injusto nos tiene que sublevar. Nos tiene que movilizar hasta las tripas y tenemos que organizarnos para enfrentarlo”.
En diálogo con los medios presentes, El Despertador y el COMECUCO, explicó también por qué consideraba importante llegar a un departamento como Lavalle: “En cada rinconcito de la patria hay que volver a ejercitar la memoria y el sentido de nuestra lucha”.
Sobre la búsqueda de su madre, que continúa desaparecida, expresó: “Uno todos los días se despierta con la ilusión”. Y agregó: “Mientras la busco, trato de encontrarla en un lugar donde duela menos. Y eso es la militancia”.
La referente de la Tupac Amaru, Nélida Rojas, ofició como anfitriona de la jornada. Y fue quien destacó el carácter colectivo de la organización del encuentro. “Trato de ponerle el corazón a cada cosa que hago”, dijo, “todo va saliendo en el camino”.
Para Rojas, el valor de la convocatoria estuvo en reunir a personas y organizaciones que comparten experiencias y buscan construir alternativas: “Hay mucho amor, hay mucho respeto, hay mucha admiración y yo creo que de ahí se puede construir cualquier cosa”.
Respecto de la situación política de Mendoza, reclamó mayor protagonismo para las organizaciones sociales. “No queremos más planes, no queremos más bolsones alimentarios, queremos proyectos que incluyan trabajo, dignidad para los compañeros y queremos discutir política”, sostuvo.
También habló de la transmisión de la memoria a las nuevas generaciones: “Hay que discutir política en la casa”. Y dejó un mensaje para Lavalle: “El municipio es del pueblo, no es de un intendente, es del pueblo. Por lo cual, cuidémoslo entre todos”.
Entre los referentes presentes estuvo el peronista, ex diputado nacional y funcionario de la causa Malvinas, Guillermo Carmona, quien calificó como “muy emocionante” y “revelador” escuchar la historia de Victoria Montenegro. También destacó la persistencia de quienes “a pesar de todas las dificultades, la persecución y la estigmatización, han seguido de pie”. Sobre Mendoza, consideró que el peronismo atraviesa “un momento crítico” y cuestionó a una dirigencia “preocupada por los problemas de los dirigentes y no por los problemas de la gente”.
También estuvo la intendenta de Santa Rosa, Flor Destéfanis (quien en breve presentará en Lavalle su libro “Un sueño del interior del interior”), destacó que la historia de Montenegro “inspira la fuerza de seguir adelante, de luchar por la identidad y por los sueños”. Para ella, las nuevas generaciones deben “tomar la posta” de la memoria y evitar la indiferencia frente a las injusticias actuales.
Por su parte, la histórica abogada de derechos humanos Angélica Escayola sostuvo que la experiencia de Madres y Abuelas sigue siendo una enseñanza para el presente. “Lo de las Madres es una prueba palpable de cuando uno elige luchar por algo justo”, afirmó.
La presentación de “Hasta ser Victoria” terminó así convertida en algo más que la presentación de un libro. Entre una historia personal atravesada por el terrorismo de Estado y las discusiones sobre el presente, quedó planteada una pregunta colectiva: qué hacer frente a la injusticia y cómo organizarse para construir otro futuro.

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