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4 julio, 2020

Las limitaciones del arte en cuarentena

  •   Por Camila Salem

           

En este contexto pandémico la comunidad artística ha tenido que vaciar los espacios y limitar sus presentaciones a los conciertos cibernéticos, o exposiciones y clases por llamadas virtuales. Actualmente, con ciertas flexibilizaciones por parte del estado en cuanto a la cuarentena y las actividades que se pueden realizar, ¿qué sucederá con la comunidad de artistas del departamento?

El arte siempre será el canal en el que todos los seres humanos nos encontramos cuando buscamos relajarnos, bailar, distraernos y disfrutar momentos. Siempre será indispensable para la humanidad y, en este contexto, se vuelve un insumo sumamente necesario al que, la gran mayoría, tiene acceso.

Sin embargo, este contexto nos atraviesa con muchas limitaciones y condiciones en la vida cotidiana, lo que complica que un artista pueda llevar adelante su trabajo, como sucede en el ámbito de la fotografía.

“No puedo trabajar por el distanciamiento social, me limitan las salidas, no hay ningún permiso que nos deje a las fotógrafas y fotógrafos salir. Si tengo una sesión para hacer en exteriores, no puedo porque no hay ningún permiso que me habilite a mí y otras dos personas, por ejemplo. Cuesta muchísimo. Me dejan circular como secretaria, pero no como fotógrafa porque no debería estar en la calle, es muy difícil. La creatividad me surge afuera, no adentro. Entonces, no me puedo perfeccionar sin practicar.” Nicol Barberis, fotógrafa

Nos encontramos en un reto que ya lleva más de 80 días en curso, y el arte ha ganado un gran valor durante el mismo, ya que, en este momento pandémico, necesitamos distraernos y desconectarnos un poco de la abrumadora realidad, llena de incógnitas y desafíos.

“El arte se aprecia mucho más presencialmente, pero también cuando la gente tiene la oportunidad de apreciarlo virtualmente, sin costo, con uno muy bajo o «a la gorra», no lo hace. Se sigue comportando igual que presencialmente, no apoyan al arte. Critican los costos de los trabajos, sin saber todo el proceso que implica pintar un cuadro, por ejemplo; o hacer una obra de teatro.”- Danilo Timpanaro, artista y estudiante

 

Se han cerrado las puertas de los espacios de arte, por lo tanto, los hábitos de consumo se modificaron de manera instantánea. Automáticamente, se generó una nueva mediación entre artistas y consumidores, lo que implica un gran desafío, tanto para los artistas como para el público; porque el arte es y será presencial siempre, en casi todas sus formas.

“Siento que esto es una caída que nos afecta muchísimo, ya que al teatro no lo vas a percibir nunca de la misma manera por una pantalla, como se percibe en vivo y en directo en una sala. La experiencia del teatro al estar en una sala, un grito se siente y también la emoción del grito llega mucho más rápido al espectador. No es lo mismo verlo por una pantalla, al actuar es difícil porque a veces necesitas interactuar con el público con una pregunta, por ejemplo. Si no tenes un buen sonido en la grabación no tiene sentido que subas una obra o un monólogo.

A los bares se puede ir, cada una mesa puede haber otra persona, con barbijo, alcohol en gel. Entonces, ¿porqué con el teatro no se hace lo mismo? Como siempre al arte se la menosprecia, se cree que no es un trabajo y tengo muchos amigos y amigas que viven de esto y no tienen ingresos porque no pueden actuar. 

Así como muchos emprendimientos y rubros han tenido sus recaídas, en el teatro y lo que es el arte en general, creo que ha sido un golpe del que nos va a costar levantarnos.”- Nicol Barberis, estudiante de teatro

En el ámbito de la música, las radios a lo largo y ancho del país han brindado su apoyo a los artistas para que sigan comunicando sus creaciones desde sus casas. Incluso de manera independiente muchxs de ellxs han iniciado ciclos musicales desde sus cuentas en las redes sociales y es la comunidad quien ayuda a difundir los encuentros, compartiendo y expandiendo la transmisión.

A pesar de las circunstancias, cada artista ha buscado la manera de seguir produciendo contenido para poder continuar su trabajo y también continuar su formación artística. En ese sentido, hay un campo mucho más amplio de conflictos, ya que la presencialidad también es un factor importante en los procesos de aprendizaje.

“No se me está haciendo complicado formarme en el arte mediante la virtualidad, de hecho, me resulta muy lindo capacitarme de esta manera. Porque no solo conozco a personas de Mendoza en las capacitaciones, también personas de otros países y provincias. Eso para mí es muy satisfactorio. De cada clase me llevo un poco, pero yo tengo un privilegio. Yo puedo pagar los 250 pesos que hoy sale una clase de danza, pero otros artistas no pueden pagarlo. Agradezco tener este privilegio y también la oportunidad de elegir que clases tomar y qué clases no.” – Danilo Timpanaro, artista y estudiante

Siento que a lo largo de los años el estado ha sumado deudas en muchos ámbitos, como en la salud y la educación y el arte no queda excluido, ya que hay una gran falta de oportunidades de crecimiento para que artistas de todos los ámbitos puedan expandirse y trabajar de lo que aman.

Esta crisis llegó como una gran oportunidad para encontrar nuevas maneras de promover y expandir la cultura del departamento, por eso es importante ponerse en el lugar de las y los artistas y comprender que el arte es un trabajo como cualquier otro. Entonces, si este reto de cuarentena continúa se debe considerar como tal a la hora de tomar decisiones en cuanto a la flexibilización de actividades y los permisos para circular.


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