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14 septiembre, 2020

Lavalle: gente que arriesga en medio de la pandemia

  •   Por Juan Burba

           

Los municipios son la entidad más cercana a vecinas y vecinos del departamento. De ahí deriva esa mirada bien crítica, sobre cuestiones que muchas veces no tienen que ver con la función de los mismos. Sin embargo, no es menor el trabajo que realizan los referentes o delegados en estos tiempos, donde la tentación por el sálvese quien pueda está a la orden de la esquina. ¿Cómo son y qué piensan algunos de ellos?

A pesar de no tener muchas de las responsabilidades del estado dentro de sus funciones, las municipalidades son quienes están atendiendo las necesidades de los vecinos y vecinas, y se las asocia con esas tareas que incumben a otros niveles del estado, como el provincial o el nacional. ¿Cuántas veces hemos leído en las redes sociales que el municipio no se ocupa de que el Hospital funcione bien? Estas palabras no pretenden ser una defensa de ninguna gestión, pero como comunidad es bueno saber a qué autoridades les corresponde atender cada situación, entendiendo también que los gobiernos locales deben, más allá de lo formal, ocuparse de todas las temáticas que afectan a sus vecinos y vecinas. Y en ese sentido, las municipalidades son el lugar más cercano para pedir o reclamar. A veces también para felicitar. Porque la o el funcionario municipal es un viejo conocido, o simplemente porque nos las cruzamos en la calle. Más cercanos son aún los y las laburantes del municipio, nuestros vecinos y vecinas con quienes nos encontramos cotidianamente.

Y en ese sentido, una de las reparticiones más expuestas a estas situaciones suelen ser las Delegaciones Municipales, con sus delegados y delegadas, y sus trabajadores. Y en este momento tan delicado, queremos tener el testimonio de algunos actores y actoras que están atendiendo en los territorios algunas de las necesidades de lavallinos y lavallinas, sobre todo los afectados por el Covid. En esta nota vamos a conocer cómo están viviendo este momento dos personas que están pateando en territorio. Rubén Guevara, trabajador de la Delegación Zona Sur y Lucía Núñez, recientemente elegida como Delegada en Tres de Mayo.

«No hay que jugar con esto que está pasando»

Rubén Guevara tiene 59 años y hace 51 que vive en El Paramillo. Vive con su señora «los pichones ya volaron del nido» dice. Tiene tres hijos y una hija que vive al lado. Y siete nietos, a los que «les doy todo lo que no les pude dar a mis hijos». Y viene otro nieto en camino. Hace 15 años que trabaja en esa zona para la Delegación Zona Sur. «Antes de entrar a la muni era chacarero, trabajaba la tierra, no me avergüenza decirlo» nos señala Rubén en diálogo con El Despertador. «Trabajo como administrativo pero ando todo el día por los distritos». Desde hace mucho tiempo asiste a familias con necesidades de los distritos que atiende la Delegación, aunque últimamente está concentrado en su propio distrito de El Paramillo, sobre todo desde que empezó la pandemia.

«Tengo una motito que me ha dado la municipalidad, con el combustible, y ando para todos lados» manifiesta en una charla que parece narrarse entre dos personas que se conocen de años, «lo vas a ver al viejito Guevara para arriba y para abajo» nos decía en tercera persona, como a veces lo hace el Diego para contar alguna proeza futbolística.

Le preguntamos a Rubén sobre cómo fueron los primeros días desde que el Covid entró en el distrito, siendo El Paramillo uno de los primeros afectados. «Los primeros días te asustás porque nunca hemos tenido esto, y yo ahora con 59 años lo tengo que enfrentar». Asegura que «yo sé que estoy en el límite de la edad (como grupo de riesgo), pero yo me siento bien y lo quiero hacer, yo ando en la moto y siento que Dios me está protegiendo». «Yo creo que a mí no me va a tocar porque estoy con Dios y Él me va a ayudar, para yo poder ayudar a la gente que está aislada, yo siento que hago falta» nos dice emocionado. Sobre sus sentires en este momento Rubén afirma, «yo no tengo miedo, no tengo, si me tiene que agarrar Dios dirá, pero no tengo miedo», aunque reconoce, consciente del peligro que «tampoco es que me ando haciendo el valiente y ando sin barbijo y sin protección, no, siempre con los cuidados que recomiendan los que saben».

 

Sobre su tarea en estos momentos tan delicados Rubén Guevara nos cuenta que es similar a lo que venía haciendo, pero con mayores cuidados y sobre todo prestando atención a las familias que están aisladas. Para ellas, entre otras cosas, les ayuda con las compras: «me dejan el pedido en los portones, con la plata y una hojita y agarro mi autito, voy y les hago las compras» reconociendo satisfecho que «me siento bien y cómodo, para mí es un gustazo hacerlo». Admitió que algunas familias le piden algunas cosas que van más allá de las esenciales, como compras de ferretería por ejemplo, pero Rubén nos dice que las hace igual, que esas ayudas no se les niegan a nadie.

Sobre la llegada del «bicho» a El Paramillo manifiesta que para él no era un peligro: «yo les decía a los muchachos que esto nunca iba a llegar, porque estábamos en el campo, al aire libre» pero reconoce inmediatamente que se equivocó. El Covid llegó al distrito por trabajadores oriundos de ahí pero que se desempeñan en la ciudad. Luego dijo haber tomado la conciencia necesaria para desempeñar su tarea y cuidar a los suyos y a la comunidad: «siempre ando con guantes y barbijos, rociándome con el alcohol, mi señora me espera y no me deja entrar sin antes rociarme, apenas llego me baño y me cambio la ropa».

Con respecto al trabajo con otras instituciones Rubén nos cuenta que coordina «con la doctora Cintia Castellino del Área de Salud, ella es la que me dice: tal familia dio positivo, tal familia está aislada, nos damos una mano entre todos». Y en referencia al trabajo dentro del municipio Rubén empezó por casa: «me siento muy bien porque me gusta ayudar, me gusta hacerlo, estoy muy agradecido con la Delegación y la Municipalidad porque tengo todas las herramientas, por eso puedo ayudar a la gente, así me siento cómodo y contento, si no tuviera ese buen respaldo, no sería lo mismo».

Y más allá de la situación de pandemia, otras cosas aquejan a las familias, y a Rubén siempre les preocupa. «Cada casa es un mundo, y la gente me cuenta muchas cosas, y así yo sé cómo se puede ayudar a la gente». Cuando hay situaciones familiares complicadas coordina con las trabajadoras sociales de la comuna y con la Dirección de Educación y Familia.

Según nos informaron algunas vecinas, Rubén es un referente muy fuerte y respetado en la comunidad. Una anécdota que él mismo nos cuenta sirve de ejemplo:

«Me avisaron el otro día de una reunión donde habían más de 20 personas, cuando no se puede ser más de 10, así que me fui a ver, salgo en el auto, a las nueve y media (de la noche) y veo que habían como 20 personas encerradas adentro de una casa, llamé al dueño de casa y hablé bien, le dije como eran los protocolos, que piense en su señora y sus hijos, estás haciendo mal, le dije, yo no te estoy retando, lo que te digo es para un bien tuyo, y me dio la razón, me dijo que estaba equivocado y pidió disculpas, había como seis o siete autos que se fueron después».

Muy consciente del momento que está transitando la humanidad Rubén Guevara, laburante de la comuna, nos deja un mensaje: «no hay que jugar con esto que está pasando, porque esto no es una mentira ¿eh?».

Atender la realidad y proyectar para cuando pase el momento

Lucía Núñez tiene «tremenda puntería». Comenzó su gestión como Delegada Municipal de Tres de Mayo unos pocos días antes que se dictara la cuarentena obligatoria en todo el país. A partir de algunas renovaciones que dispone Carlos Alberti, frente a la Dirección de Integración Territorial (lo que antes era la Dirección de Delegaciones) Lucía llega a cumplir esa responsabilidad. Previamente estuvo a cargo de las actividades municipales en el Barrio Andacollo, del mismo distrito.

Sobre la llegada del Covid a Tres de Mayo, Lucía reconoce que «llegó en un momento donde estábamos relajados, Lavalle estaba relajada, lo digo hasta por mí misma, habíamos perdido tantos cuidados que tuvimos al principio, nos sorprendió». Nos informó que el Covid llegó a familias muy grandes «y cuando el contagio se da entre varios es complicado». Lo explica así, «nos fuimos enterando de los primeros casos por el Área de Salud, que nos iba pasando esa información» y así pudimos asistir a las familias con mercadería u otros bienes esenciales. «Pero actualmente no tenemos ese nexo (con el Área) porque ellos están desbordados y no les da el tiempo, nos piden disculpas, pero con todo lo que tienen no llegan a pasarnos los nombres» manifestó.

Sobre la realidad socioeconómica del distrito, Lucía nos dice que esta situación llega «en un contexto de bastante pobreza, con lo privado desde el punto de vista laboral muy complicado». Hace algunas semanas se vieron en la situación de suspender la atención al público: «la Delegación no cerró, se suspendió la atención al público porque muchas personas no venían por cosas muy urgentes, si no por cosas que podían esperar, entonces nos pareció necesario que dejáramos de circular y que la gente sólo saliera de su casa por algo esencial». Y manifestó que «además nuestra prioridad en ese momento fue atender a toda la gente que ya estaba aislada con lo más urgente, como alimentos, lavandina y alcohol».

A su vez, a un muchacho joven que trabaja en el mantenimiento de plazas del distrito, le dio positivo el hisopado de Coronavirus, «pero nunca estuvo en contacto con nosotras en la delegación», aunque hubo que atender la situación de aislamiento de este trabajador tercerizado, sobre todo desde la contención afectiva. «Con él nos escribimos permanentemente, yo para darle aliento y él me escribía diciendo que está muy agradecido por el apoyo» nos contaba, «cuando le dieron el alta me avisó, y por un delivery le mandé algo para brindar, e hicimos un brindis a la distancia» contaba satisfecha Lucía.

Con respecto a otros trabajadores y trabajadoras de la Delegación explicitó que «algunos tuvieron mucho miedo, hubo gente que me lo expresó, con muchas ganas de quedarse con sus familias encerrados y que no sabían como enfrentarlo» pero rescató el espíritu colectivo del grupo humano que lleva adelante el trabajo territorial: «siempre tuvo mucho coraje, ante una situación de necesidad nunca dijeron: me quedo en la casa, todo lo contrario, preguntaban cómo hacemos para poder ayudar al otro, todos fueron muy conscientes en aprender cómo enfrentar esto» e informó que «a algunos les ha tocado aislarse, pero gracias a Dios nadie ha dado positivo».

En referencia al trabajo con la comunidad en este momento tan complejo la Delegada rescató que «en todas las casas nos han tratado muy bien, nos han cuidado, se quedan en la puerta, nos agradecen por lo que podemos llevarles» y en otras ocasiones no presenciales rescató la posibilidad del contacto virtual «a veces es escribir un mensaje preguntando como están, a la gente que le toca estar aislada, nos agradecen desde el corazón, poniendo en los estados (de Whatsapp) cosas lindas, esa es la satisfacción más grande». Confesó que a su edad «antes era anti celular, yo creía que la amistad y la familia, los afectos, son presenciales y con esto aprendí que un saludo, un abrazo o un beso se puede hacer con un sticker, que es señal de que nos damos fuerza para seguir». Y arribó a una reflexión muy profunda acerca de un derecho vulnerado que la pandemia desnudó: «cuando lo escucho a Don Fernández (en referencia al Presidente) que nos dice que Internet es un servicio esencial estoy totalmente de acuerdo, porque hoy es lo que nos permite estar comunicados con tanta gente que hoy no podemos ver».

Lucía nos contó sobre un momento de zozobra que les tocó vivir en Tres de Mayo. La primera fallecida de nuestro departamento fue una señora de ese distrito y fue bastante cerca del momento en que el Covid había entrado en el departamento y el propio distrito. «Ahí fue cuando dije: cerremos Tres de Mayo» afirmó, y nos contó que tenía un vínculo especial: «esta señora fue amiga de la infancia de mi mamá».

Ella tiene le esperanza de que esto pase y poder concentrar sus energías en los proyectos que tenía para el distrito al momento de comenzar su gestión: «fue muy difícil para mí, porque yo venía con un montón de energía y con ganas y proyectos para el distrito y me estancó con todo esto, igual yo ya empecé a pedirle a los Directores cosas para Tres de Mayo, para cuando pase esto, yo no busco los aplausos, busco que acá quede algo, que se diga que después de la pandemia en Tres de Mayo pasaron cosas lindas».

 


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