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19 agosto, 2022

San Martín, Jocolí y Don Alejo: una historia que vale la pena rescatar en Lavalle

  •   Por Juan Burba
           

Desde hace algunos años se celebra, a partir de un redescubrimiento del profesor Alonso Camacho, en ese momento director del CENS de Jocolí, la creación, en 1815, de la posta de correos, decretada por el, entonces coronel San Martín, cuando fue gobernador intendente de Cuyo. Don Alejo Ferrer es el habitante más antiguo de Jocolí, nacido en 1930, cumplió hace pocas semanas sus primeros 92 años toditos vividos en ese distrito del norte departamental: “los 92 años los he vivido en Jocolí, nacido y criado acá” aseguró. El Despertador conversó con él sobre algunos de los recuerdos que guarda de sus épocas de antaño, relacionados a los correos y estafetas postales de aquellos momentos, intentando vincularlos a esas rutas sanmartinianas.

En épocas sin Whatsapp, internet, celulares, e incluso sin teléfonos fijos, el correo cumplía un rol fundamental en la comunicación de los pueblos. Por eso en cada lugar, tomando la forma de posta de correos o estafeta postal, donde algún vecino del pueblo era el encargado, estaba presente el correo, establecimiento al que llegaba la correspondencia y las familias se acercaban a buscar alguna carta o encomienda que le mandaban sus seres queridos.

El último lugar en el que funcionó el correo en Jocolí, hasta los años 80, es donde actualmente funciona la Delegación Municipal, frente al Control Policial. Previo a eso, funcionó en la esquina del carril San Juan (antiguo camino que comunicaba las 2 provincias, hoy reducido a un callejón para tractores) y calle Villanueva, más conocida como “lo de Michelín”, una deformación del apellido Michalik, conocida peluquería del pueblo hasta hace pocos años. Previo a eso, y hasta fines de la década del 40, la estafeta postal funcionó unos 500 metros hacia el norte de esa misma esquina.

“Este era el carril San Juan” nos dijo don Alejo mientras mirábamos al norte desde calle Villanueva (otrora calle De La Estación), “antiguamente, llegaba hasta acá y se iba a la estación (de trenes, hacia el suroeste), y de la estación tomaba al sur por un camino que va por el campo, pasaba por una parte que se llamaba El Jagüel, y llegaba a Panquehua” relataba, señalando con sus manos, sentado en el auto de su hijo Manuel, que nos acompañaba en la recorrida.

“El correo funcionó hasta que yo era más grandecito, tiene que haber sido en 1947 o 48, allá” relató Alejo en referencia a ese lugar descrito. “Todo esto, que era de los Villanueva, lo compró un ruso, Levinsky, y abrió una puerta para el lado del correo, hizo un lugarcito, como una huella con un alambrado, y después cuando compraron la finca de al lado, a la huella la desaparecieron, voltearon el alambrado y quedó el limite nada más, el ruso lo hizo para que la gente tuviera una entrada mejor, por la finca de él, por lo que hoy le llaman el callejón Levinsky”, y remarcó que al terreno original se mantiene original en sus límites: “es un terreno cerrado, que no lo toca nadie, y ahí está” explica.

Frente al terreno en el cual funcionaba el correo, pasa la actual hijuela Levinsky, “la hijuela antes era una acequia nada más, que llegaba a la finca de Baldini, que antes era la finca de Morales, que tenían el tambo, en este mismo callejón” en referencia al llamado Carril San Juan. “Donde era el correo antes había sauces y moras” cuenta Ferrer, dato que pudimos comprobar cuando nos trasladamos hasta el lugar “ahí está la mora, el sauce en un momento se cayó, y se lo tienen que haber llevado por leña”.

Sobre la traza del carril que comunicaba las dos provincias, hacia el norte, Alejo describió que “habían varias casitas, ranchos de quincha, hasta que llegaba hasta la finca de los Morales, ahí hacia un codo hasta el puente Geniol y de ahí seguía por el Carril Cascote, donde estaba la línea del telégrafo”.

Consultado sobre sus recuerdos de esa estafeta postal, contó que “cuando el correo estaba allá, estaba a cargo un tal Montañés, que era subcampeón argentino de boxeo, cuando éramos chicos íbamos a aprender con él, no agarrábamos a las trompadas lindo (se ríe), luego, cuando se mudó a la esquina, vino Mendoza que era el jefe y el guardahilos (encargado del mantenimiento de los cables del telégrafo) era un riojano, el gordo Ormeño”. Sobre la edificación, de la que no quedan rastros a simple vista, detalló que “era una casa grande y tenía el piso de parquet, me la acuerdo muy bien, y un tío mío se quiso meter y lo sacaron, justamente porque es del estado”.

En referencia a historias de San Martín por la zona, don Alejo recordaba una: “en El Jagüel brotaba el agua permanente, dicen que era un ojo de mar, mi papá nos llevaba siempre, y en la zona vivía un tal Báez, un viejo grandote, que contaba que San Martín le daba agua a los caballos, porque pasaba por ahí el camino”.

– Don Alejo ¿usted dice que por acá, por el viejo correo, había pasado San Martín?

– Y, por todo lo que cuentan, puede ser…

¿Será el verdadero lugar de la Posta Sanmartiniana?

Según constan en los archivos históricos la posta de Jocolí subsistió desde su creación en 1915 hasta 1880 y fue un lugar donde estaba establecido un regimiento. Cinco años después llegó el ferrocarril. Su estación es un edificio simple que cuenta con un sólo andén y fue inaugurada el 6 de Junio de 1885 en el ramal de Mendoza a San Juan capital para abastecer de agua a las locomotoras a vapor.

“Por disposición verbal el Coronel José de San Martín, Gobernador Intendente de Cuyo, le impuso al Administrador de Correos de Mendoza, Dn. Juan de la Cruz Vargas, a mediados de enero de 1815, la organización de un servicio de correos entre Mendoza y las provincias del Norte, pasando por San Juan, La Rioja y Catamarca, y que se iniciaron las gestiones para lograr el establecimiento de postas en esta ruta” detalla José Luis Burba, historiador aficionado, en su blog “100 Temas sobre Historia Argentina”. Y explica que “en nota del 23 de enero de 1815 dirigida al Administrador de Correos de San Juan, Dn. Vicente Sánchez del Carril, el Administrador de Correos de Mendoza expuso su plan, pidiendo apoyo para lograr el pronto establecimiento de los correos … al día siguiente el propio Gobernador Intendente de Mendoza dirigió una orden a su Teniente Gobernador en San Juan, Dn. Manuel Corvalán, disponiendo que «se establezcan Casas de Postas en los parajes de Jocolí y Guanacache, y algún otro paraje apropiado””.

Así fue que el 4 de febrero el Gobernador comunicó la orden al Administrador de Correos, quien informó a su colega de Mendoza sobre las gestiones emprendidas. A fines de febrero respondió De la Cruz Vargas, “que no perderse un momento de tiempo en circunstancias tan imperiosas, he propuesto al decurión Domingo Torres, para que pase al entable de las postas, o por lo menos de puestos para que sirvan a la correspondencia del Estado, que por propios es demorosa y dispendiosísima a esta renta, encargándole «mucha armonía» para proceder de acuerdo”. De inmediato se puso en camino y el día 23 de febrero de 1815 pudo despacharse «por las postas» el primer correo desde San Juan a Mendoza.

El texto cuenta que “en la posta de Jocolí fueron nombrados en agosto de 1815, como Ayudantes Miguel Palacios y Justo Soria, y como Postillones José Antonio Chacón, Joaquín Lucero, Juan de la Cruz Palacios, y Bernardo Ríos. A fines de 1816 se asignaron como Postillones (una suerte de baqueanos entre posta y posta) a Nicolás Palacios y Juan Miguel Palacios”. Algunos de esos apellidos siguen vigentes en ese distrito del norte departamental.

Desde el redescubrimiento de Alonso Camacho en el 2015 se viene realizando un acto anual de recordación del hecho, donde las instituciones y organizaciones de Jocolí trabajan con denuedo para tenerlo presente, pero año a año solo queda en los actos puntuales. Cada año se hacen anuncios oficiales sobre un rescate más profundo, que esté presente a lo largo del año, pero que no se concreta. Museos, búsquedas arqueológicas e historiográficas, réplicas y recreaciones de aquellos momentos históricos. Infinidad de opciones y alternativas podrían llevarse adelante para que las nuevas generaciones tengan presente el glorioso pasado que tuvo ese pueblo. Ojalá en algún momento se concrete.


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